Me siento muy orgullosa del resultado de este trabajo, no solamente por lo mucho que he aprendido en el camino, si no porque es un espacio al que su propietaria tiene mucho cariño, es «su bebé» como ella suele decir, y a mí me emocionaba la idea de trasformarlo en un espacio mágico, práctico, actual, acogedor para sus clientes y rentable, que al final es el objetivo principal de toda intervención.

Se trata de un salón de peluquería modesto y con mucho encanto en el municipio de Hospitalet de Llobregat, Barcelona. La propietaria es una mujer encantadora que adora su profesión y su negocio.

Tras haber realizado al cliente tres propuestas diferentes, este eligió la que muestras las fotografías del resultado final. La más femenina, actual y sobre todo práctica, porque debía concentrar en una única sala hasta 4 zonas diferenciadas: zona de espera, zona de peinado, zona de caja y finalmente una zona de aclarado y lavado. Todas ellas debían convivir en harmonia y cubrir su necesidad.